El gobierno de Javier Milei emitió el DNU 179/2025 por el que aprueba el acuerdo de Facilidades Extendidas por 10 años con el FMI, de monto aún desconocido, destinado a cancelar vencimientos de los próximos 4 años con el propio organismo por el préstamo concedido a la administración Macri, y a sanear parte de la deuda de unos US$77 mil millones de dólares (cálculo de Fausto Spotorno) por las divisas que las administraciones kirchneristas tomaron del Banco Central, a cambio de Letras del Tesoro (pagarés en el lenguaje coloquial) que la Casa Rosada depositó en las bóvedas de la autoridad monetaria.
La decisión desata conflictos jurídicos y disputas políticas. “No existe asunto más necesario y urgente que terminar con la inflación que durante años le arruino la vida a los argentinos”, advirtió Presidencia en su comunicado del 6 de marzo. En medio de turbulencias en los mercados internacionales por la guerra comercial desatada por Donald Trump, Javier Milei tiene por fin exclusivo y excluyente, sostener la baja inflacionaria como precondición para recomponer la economía y generar las confianzas que le provean triunfos electorales para su débil gestión institucional.
Cristina Kirchner concibió el mecanismo por el cual el presidente puede emitir un DNU que sea ley sólo con la aprobación de una sola cámara. Milei usa de ese “abuso legal”; se aprueba a sí mismo por decreto (que se equipara formalmente a una ley) mientras el DNU no sea rechazado por ambas cámaras. Así el acuerdo con el FMI no será rechazado.
Cristina Kirchner concibió el mecanismo por el cual el presidente puede emitir un DNU.
En marzo de 2021, Unión por la Patria impuso la ley 27612, por la cual todo acuerdo con el FMI requiere una ley del Congreso que lo apruebe expresamente. Un año más tarde Máximo Kirchner encabezó la rebelión de la propia tropa al acuerdo de su gobierno con el FMI; fue la oposición lo que rescató a la Argentina de escalar la crisis socioeconómica en la administración Fernández.
La misma “ley Guzmán” sigue vigente. La administración Milei sabe que el kirchnerismo le impediría avalar un nuevo acuerdo en el Senado kirchnerista; elige el DNU para burlar la ley Guzmán, pero además se apoya en la vigencia de la emergencia económica (ley 27742, Bases) y en los artículos 75 y 99 de la Constitución que le reservan al Ejecutivo las responsabilidades técnicas de los acuerdos.
La Argentina no tiene ni reservas internacionales netas para afrontar una crisis externa como la que se verifica hoy en el mundo, ni fondos para pagar la deuda exigible en los próximos años. Sin el acuerdo con el FMI, la administración Milei se cae porque la economía se cae. El presidente juega a todo o nada en el acuerdo; aún así el país no está exento de las turbulencias en el mundo que propone Trump.
¿Es más deuda o no?
Al peronismo y la izquierda le quedarán las banderas ideológicas contra el FMI; la deuda del país con el organismo es apenas el 10% de su total. El economista Fausto Spotorno calculó que en 2003 el Tesoro le debía US$3 mil millones al Banco Central; este año esa deuda es de US$77 mil millones, aunque su cotización sea del 60 al 70% en el mercado.
¿Será de unos 20 mil millones el acuerdo con el FMI, como sugirió el USB de Suiza? En cualquier caso no habrá un desembolso de plata fresca sino un acuerdo para renovar los vencimientos con el propio organismo en los próximos 4 años. Y algo para recomprar esas Letras que permitan sanear el BCRA, que hoy tiene reservas internacionales netas en unos US$4166 millones según el propio fundamento del DNU.
“Dicho acuerdo implicará una operación de crédito público mediante la cual el Tesoro Nacional cancelará deuda existente con el Banco Central. El resultante neto de esta operación implicará una reducción del total de la deuda pública”, advirtió el referido comunicado de la Oficina del Presidente días atrás.
El gobierno de Javier Milei emitió el DNU 179/2025. Crédito: REUTER.
Nadin Argañaraz evaluó que el BCRA tiene letras por un valor nominal de US$70.000 millones, pero de efectiva realización por US$23.000 millones. Devengan un interés igual al rendimiento de las reservas con un máximo de tasa libor menos un 1%.
“El Tesoro Nacional se endeuda con el Fmi y con esos dólares rescata letras. Con 100 dólares rescata 100 dólares en letras a valor nominal. Ahí no cambia el stock aunque sí el acreedor. De deberle al BCRA (deuda no exigible) se pasa a deberle al FMI. Pero el gobierno dice: si yo con 100 dólares rescato letras por un valor nominal de 300 dólares, voy a bajar la deuda del Tesoro. Este es el proceso de los números”.
Pero el propio Argañaraz aclara que lo relevante no es lo de la deuda sino la inyección de dólares al BCRA, mejorando su patrimonio, para solidificar el respaldo de los pesos en circulación y avanzar con la disminución de las restricciones cambiarias (llamadas cepo).
“Habrá que ver los detalles del acuerdo, para ver, entre otras cosas, los márgenes que tendrá el BCRA para el uso de esos dólares frescos”, señaló el titular del Iaraf en relación a las intervenciones del gobierno para mantener el tipo de cambio en los mercados financieros, algo que objeta el FMI.
Más allá de los desconocidos detalles, el ruido político interno no detendrá la marcha de Milei. Julie Kozak, directora de comunicación del FMI, aclaró que “asegurar el apoyo del Congreso es una decisión de las autoridades tal como lo establece la legislación interna argentina. Y al mismo tiempo, por supuesto, como acabo de señalar, un amplio apoyo político y social puede mejorar la implementación del programa. Las preguntas relacionadas con el proceso específico para lograr o buscar el apoyo del Congreso deben dirigirse realmente a las autoridades argentinas porque es una cuestión de derecho interno”.
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