La inimitable banda vuelve a Santa Fe para mostrar las canciones de su último trabajo, y repasar todos sus éxitos. En la previa, El Litoral dialogó con Julián Kartún, referente del grupo, para adentrarse en ese particular mundo creativo. Será este sábado, en Tribus Club de Arte.
Gentileza producción La agrupación nació como un grupo de adolescentes que se juntaban a experimentar y jugar, comenzando un camino que ya va para 18 años.
El sábado a partir de las 21, El Kuelgue se presentará en Tribus Club de Arte (República de Siria 3572). La banda liderada por Julián Kartún vuelve a Santa Fe para mostrar las canciones de “Cuentito”, su último trabajo, y repasar todos sus éxitos. Las entradas se pueden adquirir a través del sistema Ticketway.
En la previa, El Litoral conversó con el polifacético Kartún (voz) parte de una formación que se completa con Santiago Martínez (voz y teclado), Nicolás Morone (guitarra), Juan Martín Mojoli (bajo), Pablo Vidal (saxo) y Tomas Baillie (batería).
Multiplicidad
-Vienen a presentar “Cuentito”, el álbum que sacaron el año pasado. ¿Cómo fue hacerlo, además en un contexto adverso?
-Fue un método medio particular de trabajo. En general veníamos laburando mucho en grupo, como en general lo hacemos: haciendo zapadas o improvisaciones grupales; y en este caso no nos quedó otra que hacerlo por etapas. De repente alguien grababa en su casa, otro le sumaba otra cosa desde un estudio; después grabar de a pocos. Pero por suerte se logró un resultado con el que estamos re contentos.
-Como en otros discos de ustedes hay una gran diversidad de estilos y géneros, pero quizás a la hora de componerlo fue distinto por eso que contabas.
-Sí. En cuanto a los géneros o estilos musicales más o menos que conserva el espíritu de la banda, que es no casarse con ningún estilo y seguir probando diferentes encares musicales, siempre con respeto y con laburo. Pero es un disco en el que pueden convivir un bolero, algo por ahí más de música urbana, más canción, más funk: son espacios que nos permitimos.
-¿Cómo fue el trabajo de producción con Nico Cotton, Adrián Pellegrini y el artista de hip hop Emanero?
-En principio muy bien, son tres muy buenos productores, y cada uno sabe manejar perfecto su género. En la cuestión de los roles, en general siempre la canción parte de la banda, y la mirada o la mano del productor está puesta más en el finish, en el terminado, en el vestuario que puede necesitar la canción. A veces son pocos elementos los que se suman, pero siempre terminan mejorando mucho la canción.
-¿Repartieron las canciones por la onda de cada productor o hubo un trabajo de colaboración entre los tres?
-Sí, tal cual: nosotros pensamos que para una canción más urbana o con sonidos más modernos fuera Emanero; después “Soda” que es una canción más arriba para Cotton, y así también. “Altos vuelos” que es un candombe lo trabajamos con una murga uruguaya. Fuimos buscando el sonido que cada canción se merece.
-Lo que va pidiendo.
-Exactamente.
Invitada
-Hablabas del bolero, es “La mirada”, que hicieron con Julieta Venegas. Le va muy bien a ella, es un tema que haría por su lado. ¿Cómo salió ese convite?
-La verdad que buenísimo, le entra bárbaro a ella ese género, y nosotros disfrutamos mucho porque es una letra y un estilo bastante Kuelgue también. Compartimos productora, así que le hicimos llegar la canción y le gustó, así que para nosotros fue bárbaro.
-Se les ocurrió a ustedes: “Este tema garparía si cantara Julieta” y se lo mandaron.
-Exactamente, un camino parecido al que hicimos con los productores: pensar a quién le entraría bien tal canción, y por suerte fueron buenas elecciones.
-En ese tema hay una formación ampliada desde lo instrumental, con vientos y cuerdas. ¿Cómo fue trabajar los arreglos?
-Eso lo produjo el guitarrista, Nicolás; también un poco cada uno desde su cueva. Y a la hora de grabar, con barbijo y de a pocos; pero se logró un sonido lindo.
-Le da esa onda de orquesta de otra época.
-Sí, totalmente.
Recorrido
-Arrancaron allá por 2004, el primer disco es de 2010; hoy serían una cosa medio imposible esos plazos. ¿Cómo fueron esos años de crecimiento donde tocaban en vivo y zapaban, pero estaban en la colocación de un producto? Como ahora, con artistas que enseguida ya tienen primero el single.
-Sí, y después tocan. Tal cual, fue un camino bastante inverso: estuvimos seis, siete años hasta sacar el primer disco; empezamos a tocar en vivo entre amigos y se empezó a copar más gente. De repente ya estábamos llenando algunos boliches de la noche porteña, y ahí nos mandamos a grabar el primer disco. Pero todavía éramos bastante pendejos: pensá que arrancamos como a los 16, y el disco lo grabamos a los veintipico.
Así fue en general el camino de la banda: muy gradual, como ir desbloqueando niveles, ir aprendiendo mucho también, haciendo crecer el grupo: sumamos vientos, percusión, coros; el equipo técnico también se hizo bastante más profesional. Pienso que es una de las cosas de más valor de la banda: un camino realmente verdadero.
-Haber sido chicos en aquellos primeros tiempos ayudaba, porque no estaba la presión del resultado.
-Totalmente: era puro juego.
-Fueron muchos años creciendo de lugares, de gente, de equipo. ¿Cómo se fortalece el grupo y lo humano en un trabajo que ya va para 18 años?
-Creo que con esfuerzo, con laburo y con paciencia. Es inevitable que uno también dependa un poco de los estímulos de afuera: ver el crecimiento, ver que la gente se copa con las canciones, que viene más gente a vernos, poder viajar más y ampliar la música, eso también ayuda mucho. Pero después obvio, hay un laburo bastante intenso de producción y humano, de conservar un grupo que también es muy difícil: todo es muy volátil, muy rápido, y creo que lo que más me duró en mi vida es este grupo musical, son 17 años.
-Y el tema de cuidar esto humano, de soportarse, bancarse, ser una especie de familia en el tiempo, quizás a veces es más importante que alguna cuestión técnica.
-Sí, totalmente: hay que encontrar el equilibrio todo el tiempo entre lo profesional, lo humano, las cosas que nos pasan a todos también; uno va creciendo, y va cambiando. Creo que es de lo más meritorio de la banda lo de conservarse más o menos enteros.
Perspectivas
-¿Qué se viene para El Kuelgue en 2022? Hasta donde sepas, porque hemos aprendido a vivir en la incertidumbre.
-Por lo menos a corto o mediano plazo podemos decir que tenemos estos shows que estamos esperando hace mucho en Santa Fe: dos veces por la pandemia no pudimos viajar, así que es un lugar que estamos esperando mucho. Después tenemos un lindo show en un estadio en La Plata. Nos vamos a México la semana que viene: tenemos dos shows allá; y tenemos dos shows en Uruguay, en Montevideo. En principio fechas, seguir tocando un poco, mientras el mundo nos deje; y seguir componiendo material, ir descubriendo diferentes colores y ritmos, y profundizar cada uno en su rol, como para ir teniendo material lindo.
-Como para ir pensando en material nuevo.
-Siempre estamos en esa: por más que hayamos sacado un disco hace poco, siempre estamos en la “boludina” de la impro, del juego, de la composición, grabar, regrabar. Tenemos un estudio con una oficinita, entonces es como un punto de encuentro donde siempre alguno está haciendo algo para el futuro.