Termina la entrevista y Claudio Zeiger, que hasta ese momento ha circunscrito la charla a su nuevo libro, que acaba de publicar Emecé, pregunta: "¿El Litoral es el diario de Carlos Tomatis, no?".
Con una impronta autobiográfica, el escritor Claudio Zeiger recorre la formación de un joven en los ‘80 y ‘90, entre la amistad, el deseo y la búsqueda de identidad.
Termina la entrevista y Claudio Zeiger, que hasta ese momento ha circunscrito la charla a su nuevo libro, que acaba de publicar Emecé, pregunta: "¿El Litoral es el diario de Carlos Tomatis, no?".
Se refiere a que el viejo edificio de El Litoral, ubicado en calle San Martín, es uno de los espacios que sirvieron de inspiración al escritor Juan José Saer para la ambientación de algunas de sus novelas, protagonizadas precisamente por Tomatis.
Este dato, de color, revela a Zeiger como un gran lector, además de un escritor que, desde 1999, logró publicar varios libros, el último de los cuales se titula "Iniciación a la noche", que él mismo describe como “la historia de un comienzo”.
El texto está construido, según señala el autor, en cuatro "partes", "cuentos" o "etapas", que tienen cierta autonomía, y que arrancan a principios de los ‘80.
Una que gira en torno al comienzo de la juventud, el paso de la secundaria a la universidad. Luego, emerge la historia de una amistad intelectual. Le sigue un momento de ampliación y exploración y una última parte, en los ‘90, de sexo y traición.
"La fui escribiendo muy rápido, en pocos meses", confesó Zeiger. Esta instancia del proceso estuvo signada por las preguntas respecto a qué hacer con lo autobiográfico, con los propios recuerdos, con los "materiales básicos".
"Eso que, de alguna manera salió bastante naturalmente en forma de textos o de ‘cuentos’, era algo que yo quería ir hilvanando", explicó Claudio.
Después, fue necesario someter todo ese bagaje de recuerdos, surgidos de un proceso de introspección, a una curaduría intensiva, para separar la paja del trigo.
"No me conformaba esa forma de los relatos porque me parecía que los iba acercando a una forma literaria que, en cierta forma, distorsionaba mi intención", afirmó el escritor.
Lo que quería Zeiger era dar una continuación a su anterior volúmen, "Infancia en Mataderos", pero en una dirección estética diferente.
"Esa idea de continuidad y corte, me parecía que requería otro tipo de forma. Y así fue que se dio un proceso de revisión que terminó siendo mucho más extenso que el proceso de escritura en sí mismo", agregó.
El libro hace alusión a varios momentos: la etapa final de la dictadura, la guerra de Malvinas, la reapertura democrática, los años ‘90. Narrados desde el lugar de alguien nacido en los ‘60, que los transita desde una juventud carente de prejuicios.
La tentación hubiera sido elegir una "banda sonora" para dar relieve a ese contexto. Pero Zeiger elude este recurso. "Obviamente que hay una banda de sonido atrás, pero pienso que recurrí más a una especie de película sensorial que a mí me iba pasando mientras escribía", expresó.
Por otra parte, gravita mucho en "Iniciación a la noche" la idea del primer libro, el anhelo del joven protagonista. El autor trabaja sobre la premisa de que el libro es, a fin de cuentas, una mercancía pero de las pocas que mantienen el brillo del fetiche.
Al analizar "Iniciación a la noche", Zeiger esquiva el cliché de que la literatura tiene que hacer preguntas y no dar respuestas. Posiblemente, en el libro haya un puñado de respuestas que pueden asistir al lector que elige adentrarse en sus páginas.
En definitiva, es el relato de un ser humano que, desde la perspectiva que brindan los años, observa su propia vida. "Esperemos que toda esa energía y toda esta autodestrucción sirva para algo", remató el autor.
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