Groenlandia tuvo este 11 de marzo sus elecciones parlamentarias, luego de que el primer ministro, Múte Bourup Egede, adelantará los comicios con el objetivo de fortalecer los debates en torno a su soberanía.
La gran isla dependiente de Dinamarca fue uno de los blancos expansionistas del presidente de Estados Unidos en sus primeras semanas de gestión. Deberán formar alianza tras votación dividida.
Groenlandia tuvo este 11 de marzo sus elecciones parlamentarias, luego de que el primer ministro, Múte Bourup Egede, adelantará los comicios con el objetivo de fortalecer los debates en torno a su soberanía.
Inicialmente, las elecciones que debían celebrarse en abril de este 2025, llegaban con la premisa de Groenlandia como un “Estado independiente de Dinamarca”, pero el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca acarreó una serie de polémicas premisas que alertaron a los groenlandeses.
Groenlandia es un territorio parcialmente autónomo desde 1945, pero continúa su dependencia de la coronda danesa. Desde 2009 posee la herramienta de un referéndum para la completa independencia.
El presidente de Estados Unidos indicó que su país podría “comprar” Groenlandia y una de las medidas del gobierno groenlandés el pasado 4 de febrero fue adelantar la votación. Por entonces, Egede definió lo definió a este como un "momento grave" que no se parece a nada que Groenlandia haya vivido jamás.
Los poco más de 40 mil habilitados para votar en la isla de 57 mil habitantes y de la 12° mayor superficie del planeta, no manifestaron una tendencia partidista clara.
Los independentistas moderados (Demokraatit), con Jens Frederik Nielsen a la cabeza, obtuvieron el 29,9% de los votos, el triple del 2021. Los segundos fueron los independentistas más extremos (Naleraq), que con Hans Enoksen alcanzaron el 24,5%, el doble de los últimos comicios. Los terceros fueron los oficialistas de Inuit Ataqatigiit con 21%.
A pesar de la ausencia de una mayoría clara que otorgue los 31 escaños necesarios y la obligación de formar una alianza gubernamental, la tendencia ideológica sí tuvo una marcada postura por parte de la población.
El incremento de masa de votantes en Demokraatit y Naleraq, a la vez de la frustrada incursión de los debutantes Qulleq, responde a un rechazo de la actual alianza y el pedido de la población de un avance en la economía interna y, en consecuencia, de los procesos independentistas.
Tampoco se encuentra exenta de la actual corriente en la región que ha castigado en las urnas a las fuerzas socialdemócratas y de extrema izquierda.
Sobre los conceptos generales que afectan a Groenlandia a nivel interno y externo, el ganador Nielsen expresó este martes: “Queremos más negocios para financiar nuestro bienestar”, y agregó: “No queremos la independencia mañana, queremos una base sólida”.
La discusión en el plano central de la política internacional sobre Groenlandia fue puesta por parte de Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
A pocos días de asumir, y retomando ideas de su primera gestión, el magnate de 78 años aseguró que iba a comprar la isla e insinuó en conferencia de prensa que en caso de no poder avanzar con la negociación, insistiría con coerción económica o militar.
"Como dejé claro durante mi discurso conjunto ante el Congreso, Estados Unidos apoya firmemente el derecho del pueblo de Groenlandia a determinar su propio futuro", escribió Trump en su cuenta oficial de Truth Social, como más reciente manifestación sobre la temática.
"Y, si así lo eligen, ¡les daremos la bienvenida a ser parte de la nación más grande del mundo, los Estados Unidos de América”, agregó Trump, quien semanas previas afirmó que se encontraba abierto a inyectar económicamente a la isla en confrontación con la “presencia china”.
El interés estadounidense por el territorio de casi 80% hielo es parte de la agenda económica que involucra a Rusia y China. El deshielo ha permitido que dicho sector del planeta brinde nuevas rutas comerciales y desvele reservas de minerales y tierras raras aún no explotados.
Ante el temor de convertirse en el Medio Oriente de este cuarto de siglo, la coalición groenlandesa adelantó los comicios con una postura de alerta avalada por los cinco partidos presentes en el último debate y por la más reciente encuesta: el 85% de la población se niega a formar parte de EE.UU.
El calendario ocupado de Trump con las negociaciones de sus emisarios en Arabia Saudita en busca de la paz entre Rusia y Ucrania, como así también los pormenores de la cuestión aparentemente imposible de resolver en Gaza, han ralentizado las posturas de Washington sobre dicha expansión.
La conformación de un nuevo gobierno en la isla y los eventuales acuerdos arancelarios con Canadá y México (otros dos apuntados por los deseos de expansión) podrían poner de nuevo a Groenlandia en el foco de la discusión el resto del 2025.
Dejanos tu comentario
Los comentarios realizados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Evitar comentarios ofensivos o que no respondan al tema abordado en la información.