Javier Milei, presidente de la Nación Argentina, debía estar este domingo en Israel, en la previa de la conmemoración de un nuevo Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia el lunes 24 de marzo, pero suspendió su viaje.
El presidente argentino anula su tercera visita internacional en el mes, luego de no viajar a Chile y España.
Javier Milei, presidente de la Nación Argentina, debía estar este domingo en Israel, en la previa de la conmemoración de un nuevo Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia el lunes 24 de marzo, pero suspendió su viaje.
El mandatario argentino, que tuvo una serie de suspensiones previas a nivel internacional, tampoco arribará a Tel Aviv. Chile no ocurrió la semana pasada tras la catástrofe climática en Bahía Blanca y España, donde la derechista Fundación El Club de los Viernes iba a otorgarle este 21 de marzo la distinción “Escuela de Salamanca”, también se postergó.
El argumento desde la Fundación es que Milei “recibió un intento de golpe de Estado” y debía abocarse a tareas locales. Los encuentros con funcionarios locales de similar línea ideológica corrieron con la misma suerte de postergación.
El que iba a ser su 27° viaje al exterior desde la asunción y segundo a Israel, contaba este domingo con la entrega del premio israelí Génesis, conocido como el "premio nobel judío". El carácter personal de la visita permitió su suspensión.
No posee comunicado oficial, pero se encuentra anclada a la situación interna del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu. El único mensaje oficial a media mañana de este miércoles es una publicación de Manuel Adorni, vocero presidencial, en X: "El Presidente de la Nación ha decidido postergar su viaje a Israel previsto para los próximos días. Fin".
El viaje de Javier Milei se había fechado para este fin de semana en motivo de la ceremonia del galardón, pero los elementos principales se acercaban a cuestiones políticas para remarcar los conceptos ideológicos de la gestión.
El hombre de La Libertad Avanza había elegido a Israel como segundo destino desde que asumió y en una de sus primeras manifestaciones diplomáticas había figurado la aparentemente olvidada idea de mudar la embajada a Jerusalén y reconocerla como capital.
Se trataba de un gesto de apoyo en el conflicto regional de antaño que desde hace más de un año se reavivó tras el atentado de Hamás en el sur de Israel. Este domingo se iba a concretar la manifestación mileista con la firma junto a Netanyahu de un memorándum por la paz y en contra del terrorismo.
No fue precisamente la semana más sencilla en materia de conflicto en Medio Oriente. Argumentando que Hamás no aceptó una serie de propuestas de intercambio de rehenes y postergó las negociaciones, Tel Aviv retomó los bombardeos en Franja de Gaza provocando más de 400 fallecimientos y comunicando la muerte de un importante número de altos mandos del grupo terrorista.
Lejos de la templanza del ex secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, quien oficiaba de cara legible del gobierno de Joe Biden, la gestión de Donald Trump y sus emisarios en Medio Oriente argumentaron en consonancia a Israel. Países de peso en la Unión Europea, como Francia, repudiaron el hecho.
Al revive de la tensión a nivel regional, se le suma una nueva crisis interna en el gobierno de Netanyahu. La misma no se limita a reestructuraciones del Gabinete el ala militar, sino a una destitución sin precedentes del líder del Shin Bet, el área de inteligencia estatal.
Netanyahu decidió echar a Ronen Bar y manifestó: "Siento una desconfianza constante hacia el jefe del Shin Bet que ha crecido con el tiempo". El primer ministro indicó además que la destitución es "necesaria" para alcanzar los "objetivos de guerra y para prevenir el próximo desastre".
La medida coincide con la investigación de supuestos vínculos de la oficina central israelí con fondos qataríes, llevada a cabo por el propio Shin Bet.
Mientras el gobierno asegura que no se puede estar tambaleante ante una guerra de “seis frentes”, la fiscal general israelí, Gali Baharav-Miara, comentó que teme que el proceso pueda estar "viciado por la ilegalidad y el conflicto de intereses".
La presencia de unas 40.000 personas este martes en Habima, Tel Aviv, manifestándose en contra de la salida de Ronen Bar, es parte del reflejo de la inestabilidad que atraviesa la actual gestión israelí en un complejísimo contexto que la pone entre la espada y la pared por las presiones de acuerdos de paz y “aniquilación” terrorista en simultáneo.
A este drama se le ha sumado este mismo miércoles una serie de protestas en inmediaciones del parlamento israelí (Knesset), en Jerusalén, reclamando por la intensificación de la guerra, en consonancia con lo ya manifestado a lo largo de los últimos 18 meses.
En la semana, Milei mantuvo un encuentro en Casa Rosada con los representantes de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), donde se celebró el respaldo del Gobierno a la Ley de Juicio en Ausencia, una iniciativa que busca garantizar justicia en casos de terrorismo internacional.
La distinción que recibirá en Tel Aviv también apelan a cuestiones locales. Genesis destacó que Milei "se ha comprometido a llevar ante la Justicia a los culpables de los atentados contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y la embajada de Israel en Argentina en 1992 y 1994, respectivamente".
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