La competencia, que se ha convertido en una cita ineludible para el fútbol infantil de la región, consagró a Santa Fe Fútbol Club, Naranjitos de Paraná y La Salle como los grandes campeones en sus respectivas categorías.
El Club Náutico El Quillá bajó el telón de la cuarta edición del Torneo Tiburoncito con una jornada llena de emoción, en la que las tres finales de la Copa de Oro se definieron desde el punto del penal.
La competencia, que se ha convertido en una cita ineludible para el fútbol infantil de la región, consagró a Santa Fe Fútbol Club, Naranjitos de Paraná y La Salle como los grandes campeones en sus respectivas categorías.
La calidez del público, la pasión de los pequeños jugadores y la organización impecable del certamen hicieron de esta edición un verdadero éxito. Desde el comienzo del torneo, se pudo ver un nivel futbolístico muy alto en cada uno de los encuentros, con equipos que desplegaron un gran juego colectivo y chicos que demostraron talento y compromiso dentro del rectángulo de césped.
Los partidos finales fueron una muestra de la paridad y el talento que caracteriza al fútbol formativo, con duelos vibrantes que se resolvieron en la tanda de penales. La emoción se extendió hasta el último instante, con definiciones que mantuvieron en vilo a jugadores, entrenadores y familias que alentaban desde las tribunas.
La final de la categoría 2016 enfrentó a Santa Fe Fútbol Club y El Quillá Amarillo en un partido cerrado, donde la paridad fue la gran protagonista. Ambos equipos mostraron una gran solidez defensiva, anulando los intentos ofensivos del rival. A pesar de los esfuerzos por abrir el marcador, el encuentro terminó 0-0 y la suerte se definió en los penales.
Desde los doce pasos, Santa Fe Fútbol Club se mostró más certero y logró imponerse por 3-1, desatando la algarabía de sus jugadores y simpatizantes. El arquero del equipo campeón fue una de las figuras clave, atajando dos penales que le permitieron a su equipo levantar el trofeo de campeón.
El encuentro decisivo de la categoría 2015 tuvo un desarrollo electrizante, con goles y emociones de principio a fin. Naranjitos de Paraná y Ciclón Racing protagonizaron un empate 1-1 en el tiempo reglamentario, lo que llevó la definición a los penales.
Ambos equipos mostraron un gran despliegue en el mediocampo y una intensa lucha por la posesión del balón. Los arqueros tuvieron un papel fundamental, realizando varias atajadas claves para mantener el empate. En la tanda de penales, los chicos de Naranjitos de Paraná fueron más efectivos y se impusieron por 3-2, logrando coronarse campeones y festejar con su hinchada.
En la final de la categoría 2014, La Salle y Cosmos protagonizaron un duelo muy parejo, donde ninguno de los dos equipos logró romper el cero en el tiempo reglamentario. Ambos conjuntos exhibieron un gran nivel técnico y táctico, pero las defensas se impusieron sobre los ataques y el partido terminó sin goles.
Como ocurrió en las otras dos finales, el campeón se decidió en la tanda de penales. Con una gran actuación de su arquero y una ejecución precisa de sus jugadores, La Salle ganó 3-2 y se quedó con el título. El festejo no se hizo esperar, con los jugadores corriendo a abrazarse con sus familias y entrenadores, quienes los acompañaron durante todo el torneo.
El Torneo Tiburoncito se ha consolidado como una de las competencias más importantes del fútbol infantil en la región, reuniendo a equipos de distintas localidades en un ambiente de sana competencia y aprendizaje. Desde la organización del Club Náutico El Quillá destacaron el compromiso de los clubes participantes y el entusiasmo de los niños, quienes fueron los verdaderos protagonistas de esta fiesta del fútbol infantil.
Además del nivel futbolístico exhibido, el torneo también se destacó por el respeto y la camaradería entre los equipos, valores fundamentales en la formación de los pequeños futbolistas. Los organizadores remarcaron la importancia de estos eventos no solo en lo deportivo, sino también en lo social y educativo, fomentando la amistad y el trabajo en equipo entre los niños.
Con la emoción todavía latente, los organizadores ya comienzan a pensar en la próxima edición del certamen, que promete seguir brindando espectáculo y oportunidades de crecimiento para los futuros talentos del fútbol. La expectativa es grande, y los clubes ya aguardan con ansias la próxima edición de este torneo que se ha convertido en una verdadera fiesta del fútbol infantil.
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