Ataque a los cadetes: a más de dos años del violento suceso, la causa se encamina al juicio
Martín Kunz fue acusado por el crimen del chofer Rubén Walesberg, el intento de homicidio de cuatro excompañeros del Liceo Militar Manuel Belgrano y la privación ilegítima de la libertad de siete cadetes.
Kunz tenía 19 años cuando asesinó al chofer y atacó a sus excompañeros del Liceo Militar. Foto: Luis Cetraro
A pocos meses del tercer aniversario del brutal ataque a un grupo de cadetes del Liceo Militar Manuel Belgrano, que implicó el crimen del chofer que los trasladaba y el secuestro de la trafic con los chicos adentro, la causa judicial se acerca al juicio.
La audiencia preliminar, esa en la que las partes presentan las evidencias que pretenden exponer en el debate, iba a realizarse este lunes y fue reprogramada para este jueves 3 de abril. Una vez que el juez Sergio Carraro emita su resolución, y si no hay apelaciones, la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) agendará el juicio oral y público.
La fiscal Ana Laura Gioria acusó a Martín Kunz por el "homicidio calificado criminis causa" del chofer Rubén Isidro "Bigote" Walesberg (71), la "privación ilegítima de la libertad" de siete cadetes y la "tentativa de homicidio calificado criminis causa" de cuatro de ellos.
Tanto Gioria como los querellantes Daniel Recamán -por la familia Walesberg- y Néstor Oroño -en representación de los cadetes- pretenden lograr la condena máxima, prisión perpetua. Esto será discutido por la defensora pública Virginia Balanda.
El homicidio ocurrió en el estacionamiento de La Perla de Colastiné. Crédito: Luis Cetraro.
Martín Kunz perpetró el violento ataque la siesta del viernes 19 de agosto de 2022. Abordó la trafic que conducía Walesberg en el estacionamiento de una panadería de Colastiné, donde dio inicio a una secuencia de terror que culminó con su aprehensión en plena Ruta Provincial N°1.
A puñaladas
Ese viernes pasado el mediodía, Walesberg pasó a buscar a los cadetes por el Liceo con rumbo a San Javier. Luego, salió de la ciudad de Santa Fe y frenó en el estacionamiento de la panadería La Perla de Colastiné, como acostumbraba hacer. Kunz, un excadete del Liceo que había sido desvinculado de la institución, los esperó allí.
El joven de 19 años estaba armado con una cuchilla. Ingresó a la trafic y cuando el chofer le preguntó "¿qué hacés?", sin mediar palabra, lo apuñaló en el rostro y el cuello repetidas veces. La agresión culminó con un empujón, que arrojó al hombre de 71 años al exterior del vehículo.
La aprehensión se dio en plena Ruta Provincial 1.
Los pasajeros, cadetes que tenían entre 13 y 17 años, se amontonaron en el fondo de la trafic, intentando alejarse del atacante, que estaba parado cerca de la puerta. Kunz se abalanzó sobre ellos, hiriendo a dos que, junto a una tercera, lograron escapar y bajar de la camioneta.
Los chicos observaron a “Bigote” en el piso, desangrándose, mientras corrían por sus vidas. Al voltear, se percataron de que la trafic se había puesto en movimiento, y tomó la RP1 en dirección al norte.
Un viaje de terror
Siete cadetes quedaron a merced de Kunz, que les preguntó quién sabía manejar. Uno de los chicos se ofreció pero antes de llegar al asiento se desvaneció debido a las heridas, ocasión en la que volvió a ser apuñalado.
El segundo cadete en ofrecerse manejó durante más de 5 kilómetros, mientras sus manos y su cabeza sangraban. Detrás de él, sus compañeros lloraban y el encapuchado continuaba agrediéndolos y amenazando con matarlos a todos.
La orden al conductor fue que continuara hasta la estación de servicio ubicada en Cayastacito, y allí se dirigieron. Su recorrido fue truncado por la policía, que había sido notificada de lo ocurrido por quienes presenciaron el homicidio de Walesberg. A la altura del Km. 6,5 dos móviles frenaron la trafic, interponiéndose en su camino. Kunz arrojó el arma blanca y se entregó.
Planificado
El ataque fue reconstruido por la fiscalía a través de los testimonios de los cadetes y de testigos ocasionales. Una de las víctimas vio que Kunz tenía un cuaderno, en el que había anotado “La Perla 13.10”, lo que permitió sostener que el ataque fue planificado.
Tras la detención, Kunz fue sometido a una evaluación psiquiátrica, en la que refirió “haber planificado lo sucedido, vino desde su casa con un cuchillo y una llave”. Además, dijo que “no tenía que terminar así, era una amenaza, asustar". Kunz se encontraba "lúcido, con indiferencia afectiva respecto a lo sucedido, con conciencia de situación", y "no despliega ideación delirante".
El acusado quedó en prisión preventiva, la cual fue confirmada por la Alzada y prorrogada en 2024. Protagonizó un fallido intento de evasión, tras obligar a su hermano a intercambiar lugares con él durante una visita.
El juicio está cada vez más cerca y Kunz, de 21 años, podría ser condenado a prisión perpetua por el violento ataque.
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