Si sabrá de batallas el Club Regatas Santa Fe. Una de las instituciones deportivas más antiguas y tradicionales de la capital provincial es faro para aquellos que buscan la actividad física y competitiva, amigos y fraternidad.
El 21 de enero de 1925, El Litoral dio cuenta del desastre provocado en el extremo este de la ciudad, sobre las orillas del río. Imágenes y la crónica de aquella tragedia.
Si sabrá de batallas el Club Regatas Santa Fe. Una de las instituciones deportivas más antiguas y tradicionales de la capital provincial es faro para aquellos que buscan la actividad física y competitiva, amigos y fraternidad.
Entre las cientos de páginas que tiene su historia, este 21 de enero de 2025 surge el recuerdo de una de las peores (sino la más desgraciada). Hace 100 años, las instalaciones del club quedaron muy golpeadas a raíz de un feroz incendio.
“Un voraz incendio destruyó esta madrugada todas las instalaciones del Club Regatas Santa Fe”, tituló El Litoral el 21 de enero de 1925. La crónica periodística estuvo acompañada de dos imágenes impactantes, algo inusual para los diarios de la época.
“Ha sido hoy tema de todos los comentarios el gran incendio que devoró esta madrugada las instalaciones del Club de Regatas ‘Santa Fe’, destruyéndolas en su totalidad. Las primeras noticias del siniestro hacían prever que nos hallábamos ante el espectáculo impresionante de un pavoroso incendio”, comenzaba la nota.
Y continuaba: “Propalada la mala nueva en las primeras horas del día la sensación vivísima que tan grave suceso provocaba, se trasuntó en la concurrencia numerosa que se agolpó en las inmediaciones del Club, y que fue creciendo considerablemente a medida que el tiempo transcurría”.
En el desarrollo de la nota el periodista dejó entrever que las causas fehacientes del inicio del fuego no eran claras y que llevaría bastante tiempo determinarlas. Sin embargo, se publicó en el vespertino la versión “más verosímil” de lo ocurrido.
“Habría sido un corto circuito, el eterno corto circuito de casi todos los siniestros, la causal del enorme desastre que tan sinceramente deploran todos”, señalaba la crónica al tiempo de destacar que en Regatas vivía un sereno junto a su señora.
“Las primeras llamas comenzaban a lamer las paredes del segundo piso, como terribles avanzadas de la vorágine que vendría después. Parece ser que vaciló un momento, corriendo luego en busca del vigilante de facción más próximo, en tanto su mujer e hijos se ponían penosamente a salvo”, agregaba el artículo.
Mientras las llamas avanzaban, el aviso a los bomberos no tardó en llegar. Bomberos de la ciudad llegaron de inmediato al lugar de los hechos.
“Empero, los esforzados bomberos, con la cooperación de un contingente de marineros de la Subprefectura, impidieron en lo posible que las llamas devorasen completamente el cuerpo del edificio. Cinco horas después, aún trabajaban con ahínco, desafiando los constantes derrumbes de tirantes y techos, que afortunadamente no ocasionaron ninguna víctima”, explicó este diario.
“Todo se ha perdido. La obra paciente y ardorosa de varios años de labor plausible se ha venido abajo. Por eso nos resultó tan lógico el gesto de desolación que trasuntaba la faz de cada uno de los socios de la institución que contemplaban su edificio en ruinas”, describió El Litoral hace 100 años atrás.
En otro apartado del artículo, se contaba que las pérdidas eran casi totales. Los primeros cálculos indicaban unos 120 mil pesos “Moneda Nacional” como valor de lo afectado por el fuego. También se aclaró que la institución poseía un seguro de unos 80 mil pesos de aquel entonces.
Mientras tanto, la nota contó: “Se ha salvado únicamente la piragua E 2, con pala y timón, 2 remos largos y otra pala, además de cuatro canoas pequeñas que quedaron en el agua. Se han salvado también los muebles de Secretaría, el cañoncito tradicional del Club y algún otro útil de importancia muy relativa”. También se remarcó la pérdida de botes de rasgos especiales “únicos en el país”.
Las primeras diligencias de la investigación apuntaron a los testimonios de quienes debían cuidar el club. Un tal Cabrera y su mujer fueron trasladados a dependencias policiales y quedaron “incomunicados”, destacó el vespertino.
“Cabrera tiene orden expresa de recorrer todas las instalaciones del Club antes de recogerse, lo que hizo anoche, como de costumbre, circunstancia que aleja en cierto modo la posibilidad de que la causa originaria del incendio fuese alguna colilla de cigarrillo, aparte de que el siniestro se produjo muchas horas después de haberse retirado todos los socios”, indicaba el artículo.
Todo parecía indicar que el famoso “corto circuito” había sido, nuevamente, culpable de semejante tragedia.
24 horas después, El Litoral siguió el tema y dio cuenta de una asamblea de socios donde se definieron los pasos a seguir para la reconstrucción del club.
Reuniones semanales y el buen pasar económico de la institución, serían la base de sustento para el resurgir de Regatas. “Pudo apreciarse en la mayoría de los asistentes un plausible entusiasmo, que hace esperar mucho de su acción en pro de la reconstrucción del Club”, destacó el vespertino.
Recuperación
La reconstrucción de Regatas fue lenta pero sostenida. En los años siguientes se levantaron las instalaciones dañadas y para la década del ‘70 se inauguró el estadio cubierto “Tribu Mocoretá”, sede de históricos eventos deportivos.
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