El trolebús: el transporte que pudo cambiar para siempre la movilidad de los santafesinos
La necesidad de mejorar la calidad del sistema de colectivos hizo analizar la alternativa eléctrica en distintas oportunidades durante la segunda mitad del siglo XX. Pese a los intentos, no se incorporó.
En distintos momentos se barajó la posibilidad, pero nunca se concretó.
La historia del transporte público en la ciudad de Santa Fe y sus alrededores tiene varias páginas en su haber. Algunas doradas, otras no tanto. En la capital de la provincia se pasó del tranvía tirado a caballo al eléctrico, para más tarde evolucionar en líneas de colectivo.
Con la predominancia de los “bondis” durante gran parte del siglo XX y lo que transcurrió del XXI, se buscaron alternativas para mejorar la movilidad de los vecinos. Algunas prosperaron, otras no. Por poner algunos ejemplos, se puede mencionar la aventura del tren urbano o la incorporación de las novedosas bicicletas inteligentes.
Todo este introito, sirve para recordar la figura del trolebús como opción para incorporarse a las calles santafesinas y poder así alivianar el pasaje de colectivos. En distintos momentos del siglo XX, desde las páginas de El Litoral se planteó la necesidad de sumar esta plataforma pública.
El recorte de El Litoral.
Lo más concreto
El miércoles 30 de abril del ‘75, el vespertino se hizo eco de una reunión de autoridades santafesinas con empresarios del sector, con experiencias previas en otras ciudades dentro y fuera del país.
“Se realizó en la intendencia municipal una reunión de la que participaron el Sr. Noé A. Campagnolo, el secretario de Obras Públicas, Ing. Rodolfo Esposito; los miembros de la Comisión de Estudio de Factibilidad de Instalación de Trolebuses, Sres. Eloy González Dardo Gainza y el concejal Veiga. Asimismo concurrieron representantes de la empresa rusa que ofrecía los trolebuses”, contó El Litoral.
Al respecto, el artículo hizo mención al análisis y comparaciones de los proyectos presentados tanto en Santa Fe como en otras localidades, sobre todo en Rosario, por su cercanía.
“Se analizaron distintos puntos relacionados con la factibilidad de contar en esta ciudad con el mencionado servicio, así como los planes y modalidades de entrega ofrecidos por la empresa”, explicaba la nota.
“Se indicó que se ofrece la compra con un plazo de diez años, comprendiendo en el plan no sólo la provisión de los vehículos, sino también parte de la infraestructura”, agregaba la información que publicó El Litoral 50 años atrás.
Sobre el final del artículo, se detallaron algunas características de las unidades que fueron ofrecidas para Santa Fe. “Cabe consignar que los trolebuses tienen una capacidad de más de 100 pasajeros. En cuanto a la posibilidad de instalarlos en Santa Fe, se continuarán haciendo trámites y contactos con empresas nacionales”, contó el vespertino.
La alternativa eléctrica que nunca llegó a Santa Fe.
Una solución
El sistema de transporte urbano tuvo a lo largo del siglo XX diversos problemas, muchos referidos a la capacidad, a la falta de cobertura, a la “edad” de los vehículos, entre otros. Desde las columnas editoriales de El Litoral se planteó en varias oportunidades la figura del “trole” como una opción potable.
Por ejemplo, en diciembre de 1956, desde las páginas de El Litoral se reflexionaba: “Para Rosario el trolebús puede no ser la solución definitiva del problema pués existe la posibilidad de construir un subterráneo que allanaría todas las dificultades del intenso tránsito a nivel que soporta el centro de esta importante urbe, mientras que para Santa Fe sería integral y de fondo”.
La misma nota, expuso: “La experiencia en el empleo del trolebús en el país como medio rápido, cómodo y económico de transporte es ampliamente satisfactoria. La capital federal, Córdoba, Bahía Blanca y desde hace unos días Mendoza, han alcanzado con esas unidades un refuerzo en los servicios urbanos de primer orden”.
La nota basó sus fundamentos en los “largos trayectos pueden atenderse sin otros gastos que el de la corriente eléctrica. Su mecanismo muy simple y de fácil manejo, no requiere el empleo de ningún accesorio, ni las reparaciones tan frecuentes como costosas de los automotores. El desgaste es mínimo y la conservación no exige mayores erogaciones”.
Tres años y medio después, El Litoral volvió a editorializar sobre el tema. En un artículo publicado en 1960, se puso de manifiesto que “al igual que en Rosario, donde ya están circulando estos vehículos (trolebús) con gran eficacia, aquí (Santa Fe) se pueden trazar líneas de extensos recorridos”.
Y seguía: “(...) uniendo los barrios más apartados y el centro sin utilizar, precisamente, las arterias principales y de intenso tránsito, faciliten la descongestión del pasaje. Se pueden habilitar líneas para servir extensos radios y de más densa población e, incluso, villas vecinas como la de Santo Tomé, de fácil y cómodo acceso a través del amplio puente carretero”.
Para aquel entonces, El Litoral también anunciaba la compra de unidades para Rosario. Fue el 18 de agosto de 1960, a raíz de una gestión ante el Banco Industrial de la Nación, según consignó el vespertino santafesino.
Lo cierto es que las propuestas no prosperaron. En el medio, Argentina atravesó tiempos complicados en materia política y económica con una dictadura militar de por medio. Con el retorno de la vida democrática tampoco se avanzó en la alternativa del “trole” para Santa Fe.
Una de las unidades de trolebus de Rosario. Foto: Facebook Trolebuses Rosarinos
Otras ciudades que “dieron el sí”
Al repasar la historia del trolebús en Argentina, cabe mencionar que la primera ciudad en contar con el servicio fue Mendoza. Sin embargo, esa experiencia duró poco, de 1913 a 1915. Pasaron tres décadas para que funcione una línea en Buenos Aires. En 1948 se habilitó la Línea A, que conectó Plaza Italia con Puente Saavedra.
En el ‘54 se instaló una línea en Bahía Blanca. En 1955 debutó el trolebús en La Plata. En el mismo año, se hizo lo propio en Tucumán. Mar del Plata incorporó este sistema de transporte al año siguiente. En Rosario, la plataforma de “trole” comenzó en 1959. En la actualidad funciona la línea K, tras una serie de renovaciones encaradas por el municipio.
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